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Perros y gatos

Más verdades y mentiras sobre los perros

Sobre educación

  • Si adiestramos al perro, le cambia el carácter. VERDADERO. El perro estará más tranquilo, tendrá mayor seguridad y un mejor vínculo con su propietario.

  • Siempre hay que dejarle un montón de juguetes para que no se aburra y no haga destrozos en la casa. FALSO. No se trata de dejarle un ‘parque de atracciones’, sino un juguete con el que se entretenga, preferiblemente un juguete diseñado precisamente para las horas en las que el perro está solo, como por ejemplo, un Kong. De todos modos, un perro educado esperará tranquilamente en su lugar de descanso la llegada de su dueño.
  • Quien mejor educa al perro es el propio dueño. VERDADERO. Pero siempre con un monitor que le enseñe cómo relacionarse con el perro, cómo debe recompensar y corregir conductas, etc. El adiestramiento es una profesión. Por lo tanto, nadie mejor que un profesional para educar al perro y para enseñar al dueño qué debe hacer y qué resulta perjudicial para la convivencia con nuestros perros.

  • Hay que bajar al perro siempre a zonas donde pueda jugar con otros perros y desfogarse. FALSO. No cuando el perro ya está socializado. De cachorro deberemos socializar al perro con sus congéneres y con personas ajenas a su entorno. Cuando el perro es adulto, el vínculo con su dueño debe ser lo suficientemente fuerte como para que el perro quiera estar antes con nosotros que jugando con otros perros (además, los perros adultos juegan poco o nada entre ellos).

  • Un perro que ha sido adiestrado en obediencia no necesita después que sigamos trabajando con él. FALSO. El dueño tendrá que seguir siempre unas pautas elementales para que esa obediencia aprendida no se pierda.
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